Reseña histórica de Honda, “La Ciudad de los Puentes”

Reseña histórica de Honda, “La Ciudad de los Puentes”

Desde la primera mitad del siglo XVI, diferentes incursiones de la conquista española a la región del Alto Magdalena pusieron en evidencia el valor geopolítico y económico del lugar que, más adelante, se conocería como Honda, después de someter y encomendar, a pesar de su rebeldía, a los pueblos nativos conocidos como los Ondamas. Honda, ubicada en la margen izquierda del río Grande de la Magdalena, sobre los ríos Gualí y Quebradaseca, nacería como un humilde desembarcadero, para dar salida a la rica producción minera de San Sebastián de Mariquita.

Honda no tuvo fundación de manera formal, pero con el pasar de los años el lugar fue creciendo en importancia, hasta convertirse en lo que la administración colonial denominó “La garganta del Reino”, por lo que todas las actividades de comunicación y comercio pasaban, obligatoriamente, por este poblado. Honda se transformó en uno de los lugares más importantes de comercio y transporte, convertida en un gran puerto, y estableció una poderosa conexión fluvial, río abajo, con el puerto de Santa Cruz de Mompox y Cartagena, y río arriba, con Neiva.

A partir de 1620, el poblado de Honda se convirtió en parroquia, administrada inicialmente por la Compañía de Jesús. Además, contó con la presencia ineludible de los franciscanos, agustinos y dominicos, órdenes religiosas que terminaron por configurar el espacio social y urbano de este original emplazamiento.

En Honda se estableció una población de comerciantes, mineros, dueños de embarcaciones, bodegueros y encomenderos de bogas, en una actividad febril de intercambio, comunicación y especulación mercantil hacia todos los puntos cardinales del Nuevo Reino. Sus habitantes no demoraron en solicitar la erección en Villa independiente, que les fue concedida por Real Cédula en 1643, con el nombre de San Bartolomé de Honda. Los españoles construyeron casa de teja en la margen derecha del Gualí, y los indígenas, mestizos y esclavos, en la margen izquierda y a orillas del Magdalena, donde se forjó una de las principales actividades económicas, sociales y culturales de Honda, presente hasta el día de hoy: la pesca.

Durante más de tres siglos, la Villa y el puerto de Honda mantuvieron su predominio comercial, conectando a todo el país. En 1805 un gran terremoto destruyó buena parte de la población, que lenta y tenazmente se fue recuperando, para llegar, a finales del siglo XIX y mediados del XX, como protagonista de la navegación comercial y a vapor por el Magdalena, en su papel de conector obligado (dada la interrupción por los saltos del río); así se consolidó un espacio propicio para el asiento de capitales comerciales y el surgimiento de fábricas, bancos, trilladoras e imprentas.

Con el desarrollo de las carreteras y la crisis férrea, Honda pierde su lugar prioritario en la red de comunicación y comercio. En 1985 es afectada fuertemente por la avalancha del volcán del Ruiz, y en los noventa, por la amenaza y violencia del conflicto armado en el Magdalena Medio. A pesar de esto, sus gentes han tenido la capacidad de reponerse una y otra vez, asomándose al siglo XXI como uno de los destinos turísticos y patrimoniales más interesantes, dada su valiosa y singular arquitectura y urbanismo, su huella luminosa, colmada de vestigios históricos del país en sus diferentes épocas.

Tomado del documento Red Turística de Pueblos Patrimonio – Un viaje en el tiempo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Fontur Colombia.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *